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Llevo un par de días fastidiada, con uno de esos catarros veraniegos tan molestos. La verdad es que en cuanto tengo un poco de fiebre estoy para el arrastre, y eso significa que en casa no se come bien. Pero hoy, cansada de ver a los niños comer macarrones y salchichas, he optado por esta coca. Una de esas recetas que hice hace tiempo, recién comprada la Thermomix, y que no sé por qué no hago más a menudo. Es sana, barata, rica, y con fundamento. Pero lo más importante y por lo que la he hecho hoy: es muy fácil y muy rápida.
A saber:
- 180 grs. de buen queso (yo he utilizado uno viejo de oveja)
- 1 pimiento rojo, en mi caso tipo “morro de vaca”
- 1 pimiento verde (2 si son pequeñurrios, como ha sido mi caso)
- 1 cebolla mediana
- 1 berenjena
- 4 huevos
- 100 grs. de aceite de oliva virgen extra
- 150 grs. de harina
- 1 cucharadita de levadura química
- sal y pimienta negra
Primero, trituramos el queso. Yo lo hago poniéndolo en trozos no muy grandes en el vaso de la machinina, y programando sn tiempo a velocidad 10. Paro cuando dejo de oir que quedan trozos.
Resevamos el queso, y hacemos lo mismo con las verduras (junto con la sal y la pimienta). En mi caso, para estas cantidades, las he triturado durante 8 segundos en velocidad 5. Puedes poner 5 segundos a velocidad 4 ó 5 e ir viendo que no queden puré pero tampoco trozos gordos, ha de quedar en juliana.
Reservamos las verduras, y sin lavar el vaso (no lo hacemos tampoco en los pasos anteriores) mezclamos los huevos con el aceite durante 10 seg. en velocidad 6. Luego incorporamos la harina, 70 grs. de queso y la levadura y programamos 10 segundos en velocidad 3. Incorporamos las verduras y mezclamos de poco en poco a velocidad 3. En mi caso han hecho falta 15 segundos en “tandas” de 5 segundos, ayudando un poco con la espátula.
Vertemos la mezcla en un molde de horno grande, de unos 30 ó 35 cm de largo por 25 de ancho previamente untado con aceite de oliva virgen extra.. El quiz de la cuestión es que la mezcla quede plana para que se haga rápido y no se reseque. Luego, se espolvorea con el resto de queso y se hornea en horno precalentado a 180 grados. En mi caso ha bastado con 25 minutos.
Lo hemos tomado acompañado de unos riquísimos tomates rosa del tipo de los de Barbastro que compré en el mercadillo del pueblo. Y por supuesto, todas las hortalizas, y los huevos, de la coca, son de La Trailla. Muy recomendable no sólo por la calidad de sus productos sino también por su excelente servicio y atención.
Nuestros pequeños gourmets han vuelto a decir aquello de “es lo más rico que he comido nunca”. Y han tripitido!

A gozar!
No, no es la Semana Internacional de Ensalzamiento al Curry. Y no, no me he hecho socia de la Asociación de Amigos del Curry. Es más sencillo: el otro día me instalé en el iPhone el programa de Canal Cocina, que es maravilloso: tú buscas un ingrediente base, un tipo de plato, y el tiempo que quieres invertir, y encuentras decenas de recetas, algunas incluso con vídeo explicativo (tipo programa de televisión). Es muy completo. Y navegando encontré la receta “Coliflor al curry en su jugo”, que me sirvió de inspiración para los garbanzos del otro día, y que es la receta que ahora voy a escribir (pero en mi caso hecha con brécol) adaptada a Thermomix (en la receta original utilizaban sartén)
A saber:
- un ajo y una cebolla
- un poco de salsa de tomate o de tomate frito
- un brécol, yo he empleado sólo los ramitos
- media cucharadita de curry
- aceite de oliva virgen, laurel y salsa de soja
Primero, ponemos el ajo entero en el vaso de la machinina y la cebolla partida por la mitad, y programamos 5 segundos en velocidad 4 y medio. Bajamos los restos de las paredes del vaso y ponemos la mariposa en las cuchillas. Añadimos un chorro de aceite de oliva, el curry y la hoja de laurel, y programamos 9 minutos, temperatura 100 grados (ha de hacerse todo en su jugo y no evaporar, por eso no hay que escoger temperatura Varoma), y velocidad 1. Cuando termine, echamos un chorrín de tomate (salsa de tomate o tomate frito) y un pelín de agua para que no quede demasiado espeso, y dejamos que hierva programando 2 minutos, 100 grados y velocidad 1.
Una vez hecha esta base, añadimos el brécol y programamos 20 minutos, temperatura 100 grados, giro a la izquierda y velocidad cuchara. Cuando queden 2 ó 3 minutos para terminar echamos un chorro de salsa de soja. Servir inmediatamente bien calentito.
A gozar!
Comentario: el brécol ha de quedar “al dente”. Mucho más rico y sabroso!
Las espinacas a la crema pueden ser muy muy malas, y muy muy buenas. Al menos yo con ellas tengo una relación de amor-odio la mar de especial. Con esta receta creo que me he reconciliado, definitivamente, con ellas.
A saber:
- 50 grs. de aceite de oliva virgen
- 3 ajos
- 500 grs. de espinacas congeladas (descongeladas y escurridas previamente, claro está, no echemos a la machinina el bloque congelado o nos llevaremos un disgusto!)
- sal al gusto
- 50 grs. de harina
- 500 grs. de leche
- 30 grs. de mantequilla
- pimienta negra molida y nuez moscada, al gusto
- queso rallado
Primero, rallar el queso unos segundos a velocidad 10. El que uno quiera, no hay nada preestablecido. Sin prejuicios tontos, vamos.
Reservar el queso y, sin lavar el vaso, añadir el aceite y los ajos. Sofreir durante 5 minutos, temperatura Varoma, velocidad 3 y medio. Cuando termine, bajar los restos de la tapa y las paredes con con espátula y añadir las espinacas y la sal. Rehogar 5 minutos, temperatura Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara.
Añadir la harina y freir durante 1 minuto, 100 grados y velocidad 1 y medio. Incorporar la mantequilla, la leche, la pimienta y la nuez moscada, y terminar de guisar durante 7 minutos, 100 grados, velocidad 1 y medio.
Cuando termine verter la mitad de la crema de espinacas en una fuente apta para el horno. Colocar de forma ordenada, que no se diga, cuatro huevos, cuatro, y cubrir con el resto de la crema. Espolvorear con el queso rallado y hornear, calor arriba y abajo, durante unos 15 minutos a 225 grados.
A gozar!!
En casa nos encantan los pimientos: los verdes, de todas las variedades, fritos en aceite de oliva (siempre virgen extra, no consumimos otra cosa). Los rojos, asaditos primero en su jugo y luego pasados por aceite de oliva y ajo, a fuego muy lento.
Pero claro, sin horno, lo de “asaditos primero” era una quimera. Hasta hoy, que me he decidido a seguir con las probaturas de la machinina como horno: he colocado tres pimientos rojos, no muy grandes, en la cubeta. Como la cubeta es pequeña para que cupieran mejor los he cortado en tiras. Después de estar 1 hora horneándose aún estaban algo duros, pero como luego iban a ir fritos no me ha importado. He sacado la cubeta de la panificadora, y he cubierto los pimientos (sin sacarlos) con papel tipo “albal” (consejo materno, se conoce que así los pimientos “sudan” y luego es más fácil pelarlos).
Una vez pelados, con ajito a láminas, aceite de oliva y fuego muy lento. Exquisitos!
A gozar!
Aquí presento uno de los platillos más sencillos de preparar, más ricos de comer, y más baratos de comprar. El nombre se me ha ocurrido sobre la marcha.
A saber:
- cebolla
- chorizo
- patatas
- aceite de oliva y sal
La cantidad de cada uno de los ingredientes se adaptará en función del número de comensales, y deberá de ser directamente proporcional a la voracidad de los mismos.
Procedimiento de preparación: en la olla express se echa un chorro de aceite de oliva y se pone a fuego medio; se pica la cebolla y se echa en la olla. Luego se echa el chorizo troceado y se sofríe un poco con la cebolla. A continuación, se incorporan las patatas (peladas, lavadas, y troceadas) y se le da un par de vueltas a todo. Se añade un chorro de agua y una pizca de sal, se cierra la olla, y cuando empiece a pitar (o a subir la arandela o a lo que quiera que haga la olla express de cada uno cuando la presión y la temperatura alcanzan los valores adecuados) se baja el fuego y se deja 5 minutos a que se guise la receta.
Se sirve en platos y se come.
Nota 1: por cuestiones que además de no venir al caso desconozco por completo, este plato queda mucho mejor si las patatas se trocean a pellizco.
Nota 2: para los vegetarianos/veganos/musulmanes/o cualquier otra persona que se abstenga de comer cerdo, sustituir el chorizo por pimentón dulce.
Nota 3: para rizar el rizo, añadir al platillo la carne de uno (o dos) pimientos choriceros. Los pimientos choriceros son esos pimientos secos que cuelgan de cuerdas en la mayor parte de las casas de bien de tantos y tantos pueblos de ésta nuestra piel de toro. Para sacarles la carne, se ponen a remojo en agua tibia durante una media hora (más o menos) y luego la carne sale sola si se rasca con suavidad con un cuchillo.
Nota 4: a este platillo mi madre le llama Patatas a la Riojana, pero a mí me da la risa que ella le llame “a la Riojana” a todo aquello que lleva chorizo y/o pimiento choricero.
Nota 5: otra variante es hacer esto mismo con mejillones, pero a mí me dan un asco tremendo los mejillones desde que una vez, en el Instituto, tuve que diseccionar uno para aprender cómo era su tubo digestivo. Una vez más queda demostrado eso de “ojos que no ven, corazón que no siente”.
Nota 6: no he probado a preparar esta receta en la panificadora, ni pienso hacerlo al menos a corto/medio plazo.
Hala! A gozar!