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Me gusta el azúcar invertido. Y me gusta por dos razones: porque los helados quedan mucho mejor cuando lo uso, y porque me recuerda a mis años de universitaria despreocupada.
Y tú te estarás preguntando: ¿qué es el azúcar invertido? ¿un azúcar boca abajo? Pues no… el azúcar invertido es un “jarabe” de glucosa y fructosa. Y aquí viene lo bueno. ¿Cómo se hace el azúcar invertido? Pues muy fácil!!! El azúcar invertido se obtiene por hidrólisis del azúcar común, compuesto de sacarosa. Y te seguirás preguntando, ¿y qué narices es la hidrólisis? Pues sencillo, la hidrólisis es una reacción ácido-base entre una sustancia “x” (en nuetro caso, azúcar blanca) y el agua. Si hubieras estudiado de pequeño lo sabrías, y no tendrías ahora que perder el tiempo en buscar algo más de información sobre esto en la Wikipedia! En el caso que nos ocupa, la hidrólisis aplicada al azúcar común, hace que las moléculas de sacarosa “se rompan” dando lugar a moléculas de glucosa y fructosa.
Hay diferentes métodos para obtener el azúcar invertido. Lo más normal, en las casas normales de las de toda la vida, es el método de añadir un ácido (ácido cítrico) a una solución de agua y azúcar a alta temperatura. Luego, cuando enfría, añadimos una base, en nuestro caso bicarbonato sódico. Por supuesto no puede hacerse al tun tun, a lo loco, a tontas y a ciegas. Hay que hacerlo en la medida justo y con la temperatura adecuada. No creáis que me he puesto como loca a comprar balanzas de precisión, probetas, pipetas, matraces, una centrifugadora, buretas, o un mechero Bunsen. Para nada. Sólo he necesitado dos cosas: Google, y mi Thermomix. Aquí (tras un ratito de buscar por Google) encontré el método con las proporciones adecuadas. Os recomiendo el blog, por cierto.
A saber:
- 100 grs. de agua
- 330 grs. de azúcar
- 1 pareja de sobres de gaseosa Armisén.
Primero vertemos en el vaso de la machinina el agua, el azúcar y el sobre blanco (esto es, el ácido cítrico). Mezclamos 10 segundos a velocidad 5, y luego programamos 7 minutos, temperatura Varoma, velocidad 2. Cuando termina, quitamos el cubilete de la tapa y dejamos enfriar hasta que llegue a los 50 grados. Más o menos le costará como una hora u hora y media.
Añadimos el otro sobre (el de bicarbonato sódico) y mezclamos de nuevo 10 segundos en velocidad 5. Vertemos en un tarro de cristal y dejamos reposar. De momento será una espuma blanca, pero cuando transcurran unas horas está espuma será un jarabe de color amarillo clarito, como una miel algo diluida, y muy dulce.
Y ahora te preguntarás… ¿Y para qué quiere ésta este invento? Pues en primer lugar, para que mis helados queden mejor. El azúcar invertido tiene una temperatura de congelación menor que la del azúcar común, y gracias a esto en los helados no aparecen cristalitos de hielo, quedan más cremosos, y no quedan tan duros. Es más fácil manejarlos y que su presentación resulte más bonita y tengan mejor palatabilidad.
Además, resulta perfecto para masas, tanto para masas con levadura química como para masas fermentadas.
En el caso de los helados, basta sustituir el 30% del azúcar por el invertido. En las masas con levadura quiímica (bizcochos, madalenas….) el 20%. Y en las masas que necesitan fermentación (panes, bollos, roscones…), el 60%.
Probadlo, si tenéis machinina. Si no la tenéis necesitaréis un termómetro de cocina, una báscula, y algo más de paciencia. Pero seguro que también os sale bien!
A gozar!

Llevo un par de días fastidiada, con uno de esos catarros veraniegos tan molestos. La verdad es que en cuanto tengo un poco de fiebre estoy para el arrastre, y eso significa que en casa no se come bien. Pero hoy, cansada de ver a los niños comer macarrones y salchichas, he optado por esta coca. Una de esas recetas que hice hace tiempo, recién comprada la Thermomix, y que no sé por qué no hago más a menudo. Es sana, barata, rica, y con fundamento. Pero lo más importante y por lo que la he hecho hoy: es muy fácil y muy rápida.
A saber:
- 180 grs. de buen queso (yo he utilizado uno viejo de oveja)
- 1 pimiento rojo, en mi caso tipo “morro de vaca”
- 1 pimiento verde (2 si son pequeñurrios, como ha sido mi caso)
- 1 cebolla mediana
- 1 berenjena
- 4 huevos
- 100 grs. de aceite de oliva virgen extra
- 150 grs. de harina
- 1 cucharadita de levadura química
- sal y pimienta negra
Primero, trituramos el queso. Yo lo hago poniéndolo en trozos no muy grandes en el vaso de la machinina, y programando sn tiempo a velocidad 10. Paro cuando dejo de oir que quedan trozos.
Resevamos el queso, y hacemos lo mismo con las verduras (junto con la sal y la pimienta). En mi caso, para estas cantidades, las he triturado durante 8 segundos en velocidad 5. Puedes poner 5 segundos a velocidad 4 ó 5 e ir viendo que no queden puré pero tampoco trozos gordos, ha de quedar en juliana.
Reservamos las verduras, y sin lavar el vaso (no lo hacemos tampoco en los pasos anteriores) mezclamos los huevos con el aceite durante 10 seg. en velocidad 6. Luego incorporamos la harina, 70 grs. de queso y la levadura y programamos 10 segundos en velocidad 3. Incorporamos las verduras y mezclamos de poco en poco a velocidad 3. En mi caso han hecho falta 15 segundos en “tandas” de 5 segundos, ayudando un poco con la espátula.
Vertemos la mezcla en un molde de horno grande, de unos 30 ó 35 cm de largo por 25 de ancho previamente untado con aceite de oliva virgen extra.. El quiz de la cuestión es que la mezcla quede plana para que se haga rápido y no se reseque. Luego, se espolvorea con el resto de queso y se hornea en horno precalentado a 180 grados. En mi caso ha bastado con 25 minutos.
Lo hemos tomado acompañado de unos riquísimos tomates rosa del tipo de los de Barbastro que compré en el mercadillo del pueblo. Y por supuesto, todas las hortalizas, y los huevos, de la coca, son de La Trailla. Muy recomendable no sólo por la calidad de sus productos sino también por su excelente servicio y atención.
Nuestros pequeños gourmets han vuelto a decir aquello de “es lo más rico que he comido nunca”. Y han tripitido!

A gozar!
Bueno, pues hoy le ha tocado el turno al excedente de cebolla. Y he de decir que me ha sorprendido gratamente! Quizás admitiría algo más de azúcar, pero la verdad es que prefiero no arriesgar con el exceso de dulce.
Esta confitura va de perlas con el queso de cabra. Y para los no-vegetarianos, dicen que con el atún o con el foie (otro día os cuento algo sobre “eso”). Creo que, en general, va bien con cualquier cosa, desde una tostada de cualquier cosa hasta en una ensalada.
Esta receta está sacada del blog La Cocina de Cris. Por supuesto puede hacerse sin Thermomix, todo es cuestión de paciencia y dar vueltas.
A saber:
- 600 grs. de cebollas
- 50 grs. de aceite de oliva virgen extra
- 200 grs. de azúcar (igual con 300 grs. estaría incluso más rica, es cuestión de probar)
Ponemos las cebollas en el vaso de la machinina cortadas a cuartos junto con el aceite, y trituramos durante 10 seg a velocidad 4. Luego, pochamos la cebolla durante 10 minutos, temperatura Varoma y velocidad 1. Al terminar, añadimos el azúcar y cocemos 30 minutos, temperatura Varoma y velocidad 1, con el cestillo boca abajo para que evapore, no rebose, y no salpique.
Ponemos la confitura en tarros, e inmediatamente los cerramos y ponemos boca abajo para que se haga el vacío.
A gozar!
Pues ole, ole y que ole. Tenía un pequeño excedente de pimiento rojo, y como últimamente acabo harta de comerlo asado, me decidí por hacer una confitura. Los había hecho ya confitados, pero no es lo mismo, no terminó de gustarme. Ahora, esta confitura es deliciosa. La encontré buscando por ahí, estaba en el recetario Vorwerk.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que lo ideal es que los pimientos sean rojos. Yo usé un pimiento morrón grande y unos cuantos de piquillo. Y han de ser rojos porque son más dulces, ni más ni menos, que los verdes.
A saber:
- 400 grs. de pimiento rojo lavado y sin pepitas
- 200 grs. de azúcar blanca
- 100 grs. de vinagre
- 50 grs. de agua (opcional, no la puse)
Primero trituramos bien finos los pimientos. Yo los puse en la machinina troceados y luego los trituré como 15 segundos en velocidad 6, parando a medias para bajar los trozos de las paredes. Al terminar, bajamos los restos de nuevo y añadimos el resto de ingredientes, y programamos 30 minutos, velocidad 1, temperatura Varoma. Conviene poner el cestillo boca abajo en lugar del cubilete para que no salpique.
Al terminar, ponemos la confitura en un tarro de cristal, cerramos, y lo ponemos boca abajo para que se haga el vacío.
Por supuesto puede hacerse sin machinina, en ese caso hay que poner en un cazo a fuego medio y remover para que no se pegue.
En fin, he decidido que voy a hacer confitura con todos mis excedentes. Mañana, de cebolla. Estas confituras están exquisitas con quesos fuertes, os las recomiendo!
A gozar!
El otro día, para unos tortellini, preparé en la machinina una salsa de queso bien rica y fácil. Es una receta copiada y tuneada, no recuerdo la fuente original. Si su dueña pasa por aquí, por favor, que la reclame.
A saber:
- media cebolla
- medio cubilete de aceite de oliva
- un cubilete de cerveza (la receta original lleva vino blanco, pero no tenía)
- 150 grs. de queso azul, el barato
- 250 ml de nata para cocinar (la receta original lleva caldo y nata, no recuerdo las cantidades)
Al tajo: se pica la cebolla, 10 segundos a velocidad 4. Es mejor poner primero 5 segundos, abrir, bajar los restos, y poner otros 5 segundos. Luego, añadir el aceite y rehogar 12 minutos, 90 grados, velocidad 1. Añadir la cerveza y el queso y programar 8 minutos, 80 grados, velocidad 2. Añadir la nata, sal y pimienta, y cocer 10 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1. Cuando termine, dejar enfriar y triturar durante un minutos a velocidad progresiva 6-8.
Queda algo líquida, yo pondría algo más de queso, alguno suave para que no quede fuerte. Pero vamos, que así también está de vicio. Ideal para pastas o para cualquier tipo de acompañamiento. Y fría puede servir perfectamente para ensaladas y endivias.
A gozar!
Nunca he comido un tomate frito tan bueno como el que comemos en casa últimamente. Hacer el tomate frito en casa es lo suyo, sobre todo si piensas en los tomates que suelen utilizar para hacer el tomate en conserva. Desde que una amiga de mi madre, propietaria de una fábrica de conservas vegetales, le explicó qué clase de tomates se emplean en los purés de tomate triturado y en las salsas de tomate frito, empecé a comprar las conservas de tomate con ellos enteros.
Pero desde que tengo la nueva machinina, en esta casa no ha vuelto a entrar un solo tomate en conserva. Para hacer el tomate frito compro los tomates maduros, unos a los que llaman “de Zaragoza”. Imagino que será que son de aquí, dudo mucho que se trate de una raza internacional de tomates. Los compro en el mercado, y como he dicho bien maduros.
Si uno hace el tomate “a mano”, es conveniente que los escalde, los pele, y les quite las pepitas, para que la salsa de tomate frito quede “pura” y no aparezcan restos de pieles ni similares. Pero en la Themomix no es necesario, ya que sus cuchillas lo pulverizan todo. Yo lavo los tomates, les quito el rabito verde, y los pongo en el vaso. Un kilo, más o menos. Luego, los trituro durante 1 minuto a velocidad máxima. Cuando están triturados añado aceite de oliva virgen extra, un poco de orégano y un pellizco de sal (todo al gusto). A veces, un par de dientes de ajo. Por favor, no añadir nunca azúcar al tomate cuando se guisa, es como matar a un unicornio y beber su sangre: un crimen abominable!!!
Luego, programo 40 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1. Cuando termina tenemos como tres cuartos de kilo de tomate frito listo para su uso. Hay quien lo envasa al vacío, en mi caso no es necesario porque lo consumimos enseguida.
Pues eso, casero casero. El otro día fui a comer a casa de una amiga y mientras charlábamos hizo croquetas, y cuando terminó le echó el “toque mágico”: una pastilla de starlux.
Yo no había usado en mi vida, ella me contó que lo usa mucho porque da un toque mágico a los guisos en general: croquetas, legumbres, carnes, arroces, pastas, a todo!! Recordé que mi madre en lugar de sal usaba starlux, y hoy en el super he ido a comprar, pero cuando he leido los ingredientes me ha dado repugnancia!! Todo grasas vegetales, hidrogenadas y no, glutamato, extracto de soja, extracto de carne, caramelo, extracto de verduras secas…
Así que he cogido los ingredientes del libro de la Thermomix y estoy haciendo ahora mismo caldo de carne concentrado casero.
A saber:
- 300 grs. de carne magra, la que se quiera (yo he comprado aguja)
- 300 grs. de verdura variada (cebolla, puerro, zanahoria, apio, ajo…)
- 1 tomate
- 30 grs. de vino tinto
- 1 hoja de laurel
- 300 grs de sal gorda
- opcionalmente, 1 clavo de olor
Primero se pica la carne durante 10 segundos a velocidad 6, se saca y se pican las verduras el mismo tiempo y la misma velocidad. Y luego se pone todo durante 30 minutos a 100 grados velocidad 1. Si al terminar queda algo líquido, programar 5 minutos, temperatura Varoma (para que evapore), velocidad 1.
Se deja enfriar, y se pica todo durante 1 minuto al 6 y luego otro minuto al 10.
Imagino que es lo mismo picar la carne y las verduras y hacerlo todo en una cazuela a fuego medio durante media hora dando vueltas de cuando en cuando para que no se pegue. Luego picarlo muy fino y a correr.
Se guarda en la nevera: la sal actúa como conservante natural. Yo tengo intención de guardarlo en un par de botes, aunque pueden hacerse pastillas y envolverlas en film pero me da pereza.

Este pan es uno de los más ricos y, seguramente, el más vistoso que he hecho nunca.
A saber:
- 175 grs./ml. de agua
- 25 grs. de aceite de oliva
- de 300 a 350 grs. de harina
- 1 cucharadita de sal
- 1 taco de levadura prensada o 1 sobre de levadura seca para pan
Para panificadora: se ponen en la cubeta todos los ingredientes, primero los líquidos, luego la harina, la sal y finalmente la levadura, y se active el programa de amasado.
Para Thermomix: se ponen en la cubeta el agua, el aceite y la levadura, y se programan 2 minutos, 37 grados, velocidad 4. Se añaden luego la harina y la sal, se programan primero 10 segundos, velocidad 6, y después 2 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga.
Una vez hecha la masa, se pincela un recipiente de pirex con aceite de oliva, se le da forma a ésta, se pone en el recipiente, se le dan unos cortes, se pincela la masa con aceite y se espolvorea harina. Se tapa con otro recipiente pirex, y se hornea durante 30 a 45 minutos a 225 grados, sin haber precalentado el horno previamente.
Ex-quisito
Nota: la cantidad de harina puede oscila entre 300 y 350 grs., dependiendo de la harina que se use. No todas las harinas admiten la misma cantidad de agua, la masa ha de quedar como una bola compacta y la cubeta/vaso de amasado prácticamente limpios. Si queda pegajosa, añadir más harina. Si queda cuarteada, añadir más agua.
Luego subo fotos!

Voy a empezar a contar aquí las recetitas que hago con la nueva machinina (la Thermomix). Esta es la de nuestro pan favorito, la que hacía con las cubetas pequeñas (ahora en verano el pan se estropea antes y con una barra pequeña tenemos suficiente para un día).
Como la nueva machinina incorpora una báscula digital, he transformado las medidas de volumen que usaba con la panificadora, en pesos.
A saber:
- 110 grs. de agua
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva
- 1 cucharadita de azúcar blanca
- 1 cucharadita de levadura
- 180 grs. de harina blanca
- media cucharadita de sal
Incorporamos al vaso el agua, el aceite y el azúcar, y programamos 1 minuto, 37 grados, velocidad 4. Cuando acaba, añadimos la levadura y mezclamos 10 segundos en velocidad 4.
A continuación, añadimos la harina y la sal, y programamos 15 segundos en velocidad 6 para que se mezcle todo, y luego 3 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga, para que amase bien.
Sacamos la masa del vaso con las manos enharinadas, le damos la forma deseada, le damos unos cortes con una tijera y espolvoreamos de harina. Dejamos que doble su volumen (aproximadamente una hora) y horneamos 15 minutos a 200-225 grados (según como nos guste de tostado)
A gozar!
Le robo el título de esta entrada a Harry Sonfór, espero que no le moleste Mr.!
Pero el caso es que es así, nuestra vida ha cambiado radicalmente. No, no esperamos un hijo, ni hemos cambiado de casa, ni hemos comprado un yate o un chalé en Salou… no, nada de eso.
Hemos comprado la Thermomix!!
Como ya dije en otro post, tenemos la Thermo desde hace más o menos un mes. Y no sólo guiso todo con ella (sólo pongo alguna sartén para freir y cuajar tortillas, y alguna plancha para asar carnes), sino que hago todo aquello que antes compraba.
Hago las verduras, al vapor. Hago la pasta, desde la salsa, con tomates pera, hasta cocerla. Hago las patatas para la tortilla, o el calabacín, y luego bato el huevo. Hago todo tipo de carnes y pescados, tanto en guiso como al vapor. Hago todo tipo de masas de pan, y los cuezo en el horno, con todo tipo de formas, grandes y pequeñas, o los hago al vapor para que queden tipo “bimbo sin corteza”. Hago magdalenas, galletas, bizcochos de todo tipo de tamaños, texturas y sabores. Hago la nocilla (leche, cacao, avellanas, y azúcar), mermelada, y masa de croquetas. Hago empanadas y empanadillas, tanto el relleno como la masa. Hago pizzas caseras, que huele la casa como a tratoría. Y tengo planeado hacer los patés, postres de todo tipo, barritas de cereales, bombones, guisos de legumbres, aves, corderos, o ternascos. Pescados blancos, azules, y de todos los colores posibles. Incluso tengo pensado hacer jabón casero con sosa caústica y el aceite sucio de freir.
Esto sí que es un cambio radical.