Archives for Pescados category
Como muchos sabréis, si es que habéis leido algún post de este miniblog, en casa no tenemos horno: cuando la compramos (la casa) la cocina estaba recién reformada. Suponemos que quien ideó la reforma lo hizo con sus pieses, y que por eso no puso apenas armarios, ni horno, ni campana extractora, ni hueco para lavavajillas, … pero sí que puso un montón de huecos inútiles que ahí siguen, vacíos y esperando que se les dé utilidad.
En fin, para no seguir divagando sobre por qué en mi casa no hay horno y por qué no hemos reformado la cocina, me centraré en la cuestión: todos aquéllos que estéis en situación parecida (me refiero a lo del horno, no a lo de haber comprado la casa a un ceporro de las reformas), animaros a usar la machinina para hornear. Y a los que sí lo tengáis (el horno), animaros también a usarla cuando vayáis a hornear raciones como para 1 ó 2 personas: gastaréis menos luz, y siempre es más fácil limpiar la cubeta de la machinina que la bandeja del horno.
A saber:
1. Dorada encebollada: se coloca en la base de la cubeta (sin palas) un chorro de aceite de oliva. Luego, encima, una cama de cebolla cortada a rodajas finitas. Encima, la dorada. Se condimenta, se añade un chorrito más de aceite de oliva (virgen extra), un chorrito de vino blanco y un poco de agua. Se pone la machinina en el programa de horneado, y en algo menos de 1 hora está listo y para chuparse los dedos.
2. Pollo asado con patatas: igual que en la receta anterior, se echa en la base de la cubeta un chorro de aceite. Luego, una cama de patatas cortadas a rodajas finas, un poco de cebolla (también a rodaja fina), y se sala. Se colocan encima unos trocitos de pollo (en mi caso, para facilitar a Paula la tarea de comerlos, deshuesados y sin piel), se condimenta, se echa un chorrito más de aceite, vino blanco y agua, y se pone todo al programa de horneado durante 1 hora.
Os garantizo que los resultados son espectaculares, que no se mancha nada (sólo un poco la cubeta, que para limpiarla basta con dejarla un ratito a remojo con un chorrito de Fairy), y que tanto la carne como el pescado no sólo quedan muy sabrosos sino que resultan mucho más sanos que fritos o a la plancha.
Lo siento en el alma, pero en esta casa no nos da tiempo de hacerle fotos a la comida: nos la zampamos en un suspiro.
Hay que ver lo versátil que es el bacalao, lo fácil que resulta prepararlo si se desala bien y lo que suele gustar en casa, tanto al costillo, que como su propio nombre indica es más de carne que de pescado, y a Paula, que con el pescado es algo rarita.
Yo compro en Mercadona un bacalao que venden congelado y ya desalado. Es algo jasco y sosete, pero para guisos tipo albóndigas o para croquetas es más que suficiente, y se ahorra una el andar desalando y cambiando el agua y esas cosas. Además, ciertamente, viene justo justo en su punto de sal.
A saber:
- un paquete de bacalao congelado de Mercadona, paquete azul, en su punto de sal
- cebolla
- harina, leche, y aceite de oliva
Se descongela el bacalao en la nevera, se saca del paquete, se le quita la piel y se desmiga con los dedos. Se pica fina la cebolla (media cebolla grande bastará) y se rehoga un poco. Se añaden las migas de bacalao y se sigue rehogando todo bien. Cuando está cocinado, se añade un poco de harina (al gusto, depende de la intensidad de sabor a bacalao que queramos que tengan las croquetas) y se mezcla todo bien dejando que la harina se vaya tostando y cogiendo sabor de la mezcla. Luego, se añade la leche poco a poco para ligar la mezcla, y se sigue dando vueltas hasta que la masa reduzca y se despegue de la sartén como en un bloque-bola uniforme.
Cuando la masa se enfría (preferiblemente), se hace la forma de las croquetas, se pasan por huevo batido con ajo y perejil, luego por pan rallado, y se fríen en abundante aceite de oliva bien caliente.
Nota 1: para que las croquetas no se rompan al freirlas es imprescindible que el aceite esté bien caliente. Si no lo está, se despachurran y da mucha pena.
Nota 2: obsérvese que no he mencionado para nada la sal, de hecho no utilizo nada para estas croquetas y así, tal cual, quedan en su punto: ni sosas ni saladas.
Nota 3: una vez fritas, yo siempre pongo las croquetas en un plato con papel de cocina para que escurran bien el aceite. Maníatica que es una.
Vuelvo a las andadas en esto de utilizar la machinina como robot de cocina y no sólo como máquina de hacer pan. Esta receta está inspirada en una de mundorecetas.com: lo único que en la original emplean caballa en lugar de perca, y salmón ahumado en lugar de jamón york.
A saber:
- perca en filetes (habré empleado unos 400 grs.)
- jamón york
- queso en lonchas (yo he utilizado uno semicurado de García Baquero)
- 4 patatas pequeñas
- 1 cebolleta
- sal, ajo picado, aceite de oliva, y lo que se quiera usar como especia
Se cortan los filetes de perca, que suelen ser grandes, al tamaño que cada uno quiera y se aderezan con sal, ajo picado, y lo que se quiera añadir. Se pone encima de cada filete una loncha de jamón y lo que quepa de queso, se enrollan sobre si mismos, y se les pone un palillo para sujetarlos.
Se cubre el fondo de la cubeta de la machinina con aceite de oliva (como siempre, virgen extra), sin las palas de amasar, y se colocan encima los rollitos de perca. Luego vamos poniendo una capa de las patatas cortadas en lonchas finitas, luego una capa de la cebolleta picada (también finita), luego otra de patata, y otra de cebolleta… y así hasta terminar con los ingredientes y añadiendo un poco de sal en cada capa o cada dos capas si no se quiere muy salado.
Cuando esté todo “encapado”, echamos un chorro de aceite de oliva y un buen chorretón de vino blanco.
En la machinina, seleccionamos el programa de horneado (en mi caso el 12) y 1 hora de cocción.
Ex-quisito!
Aunque entré muy animosa y jacarandosa en el mundo de las recetas que no son de pan para la panificadora, he de decir que no. Que no merece la pena, que es un poco engorrosa de fregar la cubeta, comparada con una sartén convencional, y, sobre todo, que los platillos salen más ricos y sabrosos por el método tradicional. Vamos, que mucho mejor a mano que a máquina.
Hoy lo he comprabado de primera mano con las croquetas de atún de Miriam G. No pueden ser más ricas y sencillas de preparar: se pica bien finita una cebolla, se pocha un poco, y se añaden cuatro cucharadas soperas bien colmadas de harina. Se mueve y se mueve mientras la mezcla va cogiendo sabor, textura, y color, y se añade una lata de atún al natural escurrida. Se sigue moviendo y se echa un vaso de leche. Mueve que te mueve, hasta echar otra lata de atún, y mueve más echando otro vaso de leche, y mueve que te mueve y echa una tercera lata de atún (la receta original es con dos latas pero me parecía que la mezcla aceptaba otra). Se sazona con sal y una pizca de nuez moscada, y se sigue removiendo hasta que la mezcla queda cocinada y se despega de la sartén como en un todo, sin dejar grumos y sin deslavazarse.
Une vez enfriada la masa, se le da forma de croqueta y se empana al gusto. Según el de Harry Sonfór, con harina-huevo-pan. Según el mío, con huevo-pan. Se fríen en abundante aceite de oliva virgen extra caliente, y se escurren sobre un papel de cocina para que queden más ligeras.
Aquí, en esta casa, estas croquetas vuelan, literalmente, del plato a las bocas de los felices comensales.
La receta base es de Miriam G., de Manzanas Azules. Yo la he hecho en la panificadora, una que está vaga!!
A saber:
- he pochado media cebolla grande en la sartén, con aceite de oliva.
- ahí mismo, con la cebolla, he puesto cuatro cucharadas soperas muy colmadas de harina, y lo he tostado todo junto. Una vez tostada la harina, lo he echado a la cubeta de la machinina.
- en la misma sartén (por eso de no manchar más cacharros y de aprovechar el gustillo que quedaba) he calentado cuatro vasos (no llenos) de leche, con sal y una pizca de nuez moscada. Una vez caliente, a la cubeta.
- también he puesto en la cubeta dos latas pequeñas de atún al natural, un poco escurridas.
Todo junto, al programa de mermeladas de la panificadora. Cuando llevaba unos cinco minutos lo he parado para apurar algún trocito de atún que quedaba por los bordes. Una vez hecha la masa, se deja enfriar, y se le da forma. Se empana como se suela hacer (yo la paso primero por huevo y luego por pan rallado) y se fríen las croquetas en aceite de oliva virgen extra, o se congelan, o si se quiere se usa la masa para rellenar unos pimientos.
La ventaja clave para una servidora, es no tener que pasar el rato echando leche a la harina, dando vueltas, echando más leche, dando más vueltas, y más, y más leche, y más vueltas… Y mientras la machinina se ocupa de todo yo puedo estar aquí tan fresca publicando en un blog la forma de hacer croquetas que permite tener tiempo para publicar en un blog la forma de hacer croquetas.