Este pan es uno de los más ricos y, seguramente, el más vistoso que he hecho nunca.
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Maisa, en CCC, preguntaba hace un ratito cómo era lo de la mermelada en la panificadora… y he recordado que no he hecho mermelada de fresa este año!! Con lo rica que es la mermelada casera! Así que después de refrescar la memoria y decidirme a comprar fresas y algas espesantes esta misma tarde, os cuento aquí cómo es lo de la mermelada ésta en la machinina.
A saber:
- 1 kilo de fresas
- 3 cucharadas de agar agar
- 2 tazas y media de azúcar blanca
- 3 cucharadas (soperas) de zumo de limón
Las fresas se trituran o se trocean, según cómo le guste a cada uno la textura de la mermelada (con trozos grandes, pequeños, o más tipo puré -como es mi caso-). Luego, se echan en la cubeta junto con el resto de ingredientes. Se programa la machinina para que haga la mermelada y lista en 1 hora.
Se echa la mermelada en tarros y si se quiere se cierran al vacío para que dure más tiempo.
Si no se quiere tanta cantidad de mermelada (sale para un regimiento), es tan sencillo como dividir las cantidades entre 2, 3, o lo que a uno le venga en gana. Aunque desaconsejo hacer mermelada con una sola fresa, que no está el planeta como para andar derrochando electricidad!!
A gozar!!
En casa nos encantan los pimientos: los verdes, de todas las variedades, fritos en aceite de oliva (siempre virgen extra, no consumimos otra cosa). Los rojos, asaditos primero en su jugo y luego pasados por aceite de oliva y ajo, a fuego muy lento.
Pero claro, sin horno, lo de “asaditos primero” era una quimera. Hasta hoy, que me he decidido a seguir con las probaturas de la machinina como horno: he colocado tres pimientos rojos, no muy grandes, en la cubeta. Como la cubeta es pequeña para que cupieran mejor los he cortado en tiras. Después de estar 1 hora horneándose aún estaban algo duros, pero como luego iban a ir fritos no me ha importado. He sacado la cubeta de la panificadora, y he cubierto los pimientos (sin sacarlos) con papel tipo “albal” (consejo materno, se conoce que así los pimientos “sudan” y luego es más fácil pelarlos).
Una vez pelados, con ajito a láminas, aceite de oliva y fuego muy lento. Exquisitos!
A gozar!
Como muchos sabréis, si es que habéis leido algún post de este miniblog, en casa no tenemos horno: cuando la compramos (la casa) la cocina estaba recién reformada. Suponemos que quien ideó la reforma lo hizo con sus pieses, y que por eso no puso apenas armarios, ni horno, ni campana extractora, ni hueco para lavavajillas, … pero sí que puso un montón de huecos inútiles que ahí siguen, vacíos y esperando que se les dé utilidad.
En fin, para no seguir divagando sobre por qué en mi casa no hay horno y por qué no hemos reformado la cocina, me centraré en la cuestión: todos aquéllos que estéis en situación parecida (me refiero a lo del horno, no a lo de haber comprado la casa a un ceporro de las reformas), animaros a usar la machinina para hornear. Y a los que sí lo tengáis (el horno), animaros también a usarla cuando vayáis a hornear raciones como para 1 ó 2 personas: gastaréis menos luz, y siempre es más fácil limpiar la cubeta de la machinina que la bandeja del horno.
A saber:
1. Dorada encebollada: se coloca en la base de la cubeta (sin palas) un chorro de aceite de oliva. Luego, encima, una cama de cebolla cortada a rodajas finitas. Encima, la dorada. Se condimenta, se añade un chorrito más de aceite de oliva (virgen extra), un chorrito de vino blanco y un poco de agua. Se pone la machinina en el programa de horneado, y en algo menos de 1 hora está listo y para chuparse los dedos.
2. Pollo asado con patatas: igual que en la receta anterior, se echa en la base de la cubeta un chorro de aceite. Luego, una cama de patatas cortadas a rodajas finas, un poco de cebolla (también a rodaja fina), y se sala. Se colocan encima unos trocitos de pollo (en mi caso, para facilitar a Paula la tarea de comerlos, deshuesados y sin piel), se condimenta, se echa un chorrito más de aceite, vino blanco y agua, y se pone todo al programa de horneado durante 1 hora.
Os garantizo que los resultados son espectaculares, que no se mancha nada (sólo un poco la cubeta, que para limpiarla basta con dejarla un ratito a remojo con un chorrito de Fairy), y que tanto la carne como el pescado no sólo quedan muy sabrosos sino que resultan mucho más sanos que fritos o a la plancha.
Lo siento en el alma, pero en esta casa no nos da tiempo de hacerle fotos a la comida: nos la zampamos en un suspiro.
Hace unos días Cyber Bask, un macuariano de pro, me escribió proponiéndome colaborar con sus experimentos y recetas en este blog… y yo encantada! Porque la verdad es que últimamente tengo poco tiempo para experimentar, y del pan normal no suelo salir.
Así que queda presentado el primer colaborador del blog que modestamente mantengo como puedo: Cyber Bask, hombre, gallego, y emparejado. Y ésta es su primera receta, que desde luego tiene una pinta… eso sí, ahora tiene que venir él a aclararnos si esto engorda o no, que no me ha quedado nada claro!
Pues me presento. Soy hombre (o eso dicen), gallego, vivo con mi novia y soy un viciado del pan. Qué más puedo decir.
Hace dos semanas me compré una panificadora. Me pareció interesante la opción de hacer yo mismo el pan conociendo los ingredientes reales que va a llevar, sin manchar prácticamente nada y haciéndolo cuando lo necesitase sin depender de supermercados ni panaderías.
Así que aquí estoy, dispuesto a contaros mis aventuras con esta máquina. En mi caso es marca Beem, modelo BackGenie. La compré en eBay, rápido y fácil.
Ya llevo unos cuantos panes hechos, y todos salieron bien a la primera. Si yo puedo hacerlo, cualquiera puede. Para esta ocasión os voy a comentar cómo hice unos Brownies, con un preparado que compró mi novia en el supermercado. Solo se necesita lo siguiente:
-El preparado para Brownies
-125ml de agua
-50ml de aceite vegetal
-1 huevo
Como veis no requiere demasiadas cosas. Se vierte todo en la cubeta de la panificadora. En este caso el orden no es demasiado importante. Metemos la cubeta en la máquina, y seleccionamos el programa de amasar para que le de unas cuantas vueltas.
Mientras amasa leemos en la caja del preparado que pone que tenemos que cocinarlo 30 minutos a 180 grados. Como no tengo ni idea de a que temperatura cocina la panificadora, habrá que improvisar.
Cuando veo que esta todo bien amasado (en 5 minutos estaba listo), paro el programa de amasar, ya que no es necesario que esté una hora cuando es evidente que acabó. Saco las palas de amasar y se las cedo amablemente a mi novia que da cuenta de los restos que van pegados en ella.
Pongo el programa de hornear con tueste ligero, y de vez en cuando me acerco a mirar como va el tema. Para comprobar si esta hecho o no, pincho el brownie con un palillo a ver si sale algo de masa pegada. Si sale manchado con masa todavía líquida es que aún le falta. Cuando salga manchado con masa pero ya hecha es que está en su punto. A mí me llevo hornearlo alrededor de 1 hora y 20 minutos. Quizá algo menos de tiempo también habría valido, porque nunca había probado un brownie y no sé exactamente cómo debería quedar.
Apago la maquina, saco la cubeta, y a enfriar media horita. Cuando esta mas frio, un meneito a la cubeta y el brownie sale solo y entero. Misión cumplida. Sólo queda degustarlo. Ahí van unas fotos de cómo queda la “miga” del brownie y otra de como dimos cuenta de él mi novia y yo, a ver si os damos envidia y os entra el gusanillo de hacer uno.
La verdad es que no sabía cómo llamar a este pan, y entonces me he acordado de lo bien que comimos en Roma hace unos años, en un restaurante cercano a Via del Corso. Sobre todo recuerdo la sopa de cebolla, … y en honor a esa sopa he nombrado este pan.
A saber:
- 1 taza de agua
- una cucharadita de postre de sal
- dos cucharaditas de postre de azúcar blanca
- un buen chorro de aceite de oliva virgen extra
- 3 tazas y cuarto de harina blanca
- 1 cucharada sopera de orégano
- 2 cucharadas soperas de cebolla frita, made in IKEA (sugerencia del macuariano warpx)
- 2 cucharadas soperas de queso parmesano molido
- 1 cucharadita de café de tomate frito
- 2 cucharaditas de café de levadura seca para pan de Maizena
Programa de pan normal, tostado normal… vamos de lo más normal todo! Y a esperar a que la machinina termine para zamparse esto con un poco de queso fuerte, o con jamón, o con anchoas, o a palo seco, o como se quiera (que no seré yo la que venga ahora a decirle a nadie cómo y con qué ha de comerse el pan!!!)
A gozar!
Como los ilustres lectores de este blog ya conocerán, en casa no tenemos horno. De hecho, ésa es la principal razón por la que tenemos panificadora.
En cualquier caso, no me resisto a no poder hacer unos panecillos caseros, sobre todo por Paula: a ella mi pan, como ya he dicho alguna vez, le encanta. Pero no le resulta manejable, al menos para comerlo en bocadillos.
Así que hoy me he decidido por intentar el experimento 583: el Panecillo Experimental. He puesto en la cubeta de la machinina los ingredientes necesarios para hacer un pan blanco normal y corriente, y cuando ésta ha terminado el amasado, he abierto la cubeta y le he quitado al montante de la masa un pellizco de su propio ser. He hecho con el trocito una pelota, y lo he envuelto en papel de cocina, y lo he colocado (con mucho amor) encima de un radiador.
Pero servidora es la reina de la impaciencia, y no he tenido valor de dejar la bolita de masa una hora, como sería menester, para que doblara su tamaño. Tal cual, la he metido al microondas y he encendido la función de grill durante 9 minutos y medio. Al terminar, la bolita había crecido y había empezado a dorarse por un lado, aunque estaba, evidentemente, cruda por dentro. Le he dado la vuelta y la he vuelto a poner otros 9 minutos al grill. Cuando ha terminado la he dejado enfriar (no mucho, nuevamente mi impaciencia ha podido más que el miedo a abrasarme las yemas de los dedos) y me la/lo he zampado con un trocito de queso de Gabás (o como se escriba).
Francamente, no sé qué estaba más rico, si la pelotita de masa cocida al grill del microondas Sanyo que tenemos en casa, o el queso francés. Así que puedo adelantar a mis ilustres lectores que sí, pueden cocerse panecillos en el grill del microondas en las casas en las que no se disponga de horno y sí se disponga de microondas con grill.
Seguiré haciendo experimentos, y cuando consiga optimizar el proceso, prometo poner fotos y explicar el procedimiento con todo lujo de detalles, tiempos, y resultados.
Este bizcocho es una de las cosas menos sanas y a la vez más buenas que he preparado en mi vida.
Y es que yo me resisto a comprar cosas que lleven en sus ingredientes cosas como “aceite vegetal”, o “grasa vegetal”, o “grasa vegetal hidrogenada” (soy de esas personas que siempre leen los ingredientes de todo lo que compra). Además, cocino siempre con aceite de oliva virgen extra, procuro no comer grasas animales, hago los dulces en casa por no comprar bollería industrial… vamos, que soy una auténtica pelmaza con el tema de las grasas y del colesterol.
Por eso preparar este bizcocho ha sido para mí como una catarsis de la grasa. Pero es que me trae tantos recuerdos! Era mi bizcocho favorito cuando era niña, el bizcocho base de la tarta de manzana que Dulce, amiga de mi madre, preparaba. Ella (Dulce) es la verdadera dueña de esta receta.
A saber:
- media tarrina grande de Tulipán derretida
- 12 cucharadas soperas colmadas de harina
- 6 cucharadas soperas de azúcar
- 1 huevo
- 1 sobre de levadura Royal
Sólo hay que derretir la margarina en el microondas, poner todos los ingredientes en la cubeta de la machinina, escoger el programa de bizcochos para 750 grs. y esperar. Como siempre, recomiendo quitar las palas amasadoras cuando termine el ciclo de amasado.
Riquísimo, pero muy poco sano.
Recomiendo encarecidamente a todos los lectores que se abstengan de cocinar con margarina: las grasas hidrogenadas sometidas a calentamiento son malísimas de la muerte para la salud!
Como parece que a Paula mi pan le encanta pero no le resulta cómodo para comer bocadillos, y tenía entendido que el pan de molde estaba hecho con leche y miel, hoy he improvisado esta nueva receta.
A saber:
- 1 taza y dos cucharadas de leche
- 1/4 de taza de aceite
- 2 cucharaditas de postre azúcar blanca
- 1 cucharadita de postre de sal
- 1 cucharadita de postre de miel
- 3 tazas y 1/4 de harina blanca
- 2 cucharaditas de café de levadura seca para pan
Como mi machinina no tiene un programa específico para este tipo de pan (normalmente lo llaman pan sandwich), lo he puesto en el programa Normal con tostado claro. Que me ha dado igual lo del tostado porque ha quedado la mar de tostada, como si hubiera escogido el tostado oscuro (normal, con tanto azúcar!) En fin, el resultado es, como siempre, exquisito.
Temblad Bimbo y Panrico!! Mi pan de molde es un millón de veces mejor que los vuestros!!
Ahora a ver si la corteza es algo menos “abrupta” para los dientetes de Paula y se come mejor los bocadillos.
A raíz de una forera del manzanar, que busca recetas de cosas dulces para niños alérgicos a la leche, he recordado este bizcocho sin huevos y sin leche que hice hace un tiempo. Fue de los primero que hice con la machinina, y sale rico, rico… y con fundamento.
A saber:
- 6 cucharadas de aceite de oliva
- 6 cucharadas de azúcar
- 1 vaso y medio de zumo de manzana
- 1 vaso y medio de harina
- 1 sobre de levadura
Se ponen los ingredientes en la cubeta de la panificadora, se escoge programa de bizcochos para 750 grs., y bizcocho listo en 1 hora y 15 minutos.
Recuerdo que lo abrí por la mitad y lo rellené de frutas frescas cortaditas a trozos. No quedaron ni las migas!

