Archives for Panes category

Últimamente sólo hago este pan. He pasado unos meses sin panear, en parte por el calor del verano, en parte porque he de reconocer que mis últimos panes acabaron en la basura. No sé por qué, ni idea: los hice como siempre, pero quedaron como ladrillos caravista. En fin. Ya me he reconciliado con el pan y por fin volvemos a comer en casa pan sano, rico y con fundamento.

A saber:

- 175 grs. de agua
- 1 puntita de azúcar blanca
- 1 sobre de levadura seca para pan
- 300 grs. de harina de fuerza
- 1 cucharadita de sal

Primero, ponemos en el vaso de la machinina el agua y el azúcar, y calentamos 2 minutos a 37 grados y velocidad 2. Añadimos la levadura y mezclamos como 20 segundos a la misma velocidad pero ya sin temperatura. Por último, incorporamos la harina y la sal, mezclamos durante 15 segundos en velocidad progresiva 3-6, y finalmente amasamos 2 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga.

Nos engrasamos las manos con aceite de oliva y sacamos la masa del vaso. Debe quedar limpio. La manoseamos un poco, le damos forma, y en función de lo que queramos obtener tenemos dos opciones:

- hacemos bolitas con la masa, la mitad de tamaño que queramos obtener en los panecillos finales, y les hacemos un corte (o dos, en cruz). Dejamos reposar durante 3 horas. Entonces precalentamos el horno a 190 grados con un recipiente con agua. Al meter los panecillos bajamos a 180 grados, y horneamos durante 30 minutos. Si vemos que se tuestan mucho, los tapamos con papel de aluminio.

- podemos hacer una hogaza: para ello, pincelamos un molde pirex con aceite de oliva y colocamos la masa dentro. La pincelamos con aceite y le hacemos un par de cortes en cruz. La tapamos con otro molde pirex de forma que quede perfectamente cerrada, y la metemos al horno. La dejamos reposar como media hora o tres cuartos, y entonces horneamos, sin precalentar el horno, durante 30 ó 45 minutos a 225 grados.

De cualquiera de las dos formas queda rico.

Los panecillos los envuelvo en papel film y los congelo, y los uso para las meriendas de los niños. Se los comen estupendamente.

La hogaza no da tiempo de congelarla. Nos la zampamos directamente.

A gozar!

Pues eso. Tiempo. Y al tiempo. Es tiempo lo que he aprendido que necesitan todas las masas que hago para estar verdaderamente ricas y bonitas (detalle importantísimo en lo que a comidas se refiere, nadie se comería un pan retorcido y de color raro por mucho que le dijeran lo rico que pudiera estar)

La verdad es que la conclusión es lógica: digo yo que los panaderos de toda la vida de dios no pasarán las noches en el horno preparando masas y dejándolas crecer y madurar sin un motivo común a todos ellos. Supongo que no todos ellos tendrán insomnio o miedo a la oscuridad, y que el motivo para pasar todas esas noches al calor del horno y no al calor del hogar será que las masas necesitan tiempo y que no puede uno hacer el pan en media hora y pretender que esté rico y bonito.

Así que por fin puedo decir que mis panes son de verdad. No son de aficionada, ni son imitaciones, ni son amagos de pan. Son pan, pan.

Pongo una foto que certifica lo que digo. Este pan es amasado, luego se le deja reposar un par de horas. Luego se le da forma, se le deja reposar un mínimo de una hora más, y se hornea. La corteza es crujiente crujiente, la miga suave, esponjosa, y con agujeros. Y sabe a pan. Y es ligero y se mantiene fresco lo que dura (que dura poco, la verdad)

Sólo lleva agua, levadura, harina, y sal, en las siguientes proporciones:

- 175 grs. de agua
- 1 sobre de levadura para pan (de la granulada de Maizena)
- 300 grs. de harina de fuerza 
- una cucharadita, de las de café, de sal

Este pan es uno de los más ricos y, seguramente, el más vistoso que he hecho nunca. 

A saber:
- 175 grs./ml. de agua
- 25 grs. de aceite de oliva
- de 300 a 350 grs. de harina
- 1 cucharadita de sal
- 1 taco de levadura prensada o 1 sobre de levadura seca para pan
Para panificadora: se ponen en la cubeta todos los ingredientes, primero los líquidos, luego la harina, la sal y finalmente la levadura, y se active el programa de amasado.
Para Thermomix: se ponen en la cubeta el agua, el aceite y la levadura, y se programan 2 minutos, 37 grados, velocidad 4. Se añaden luego la harina y la sal, se programan primero 10 segundos, velocidad 6, y después 2 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga.
Una vez hecha la masa, se pincela un recipiente de pirex con aceite de oliva, se le da forma a ésta, se pone en el recipiente, se le dan unos cortes, se pincela la masa con aceite y se espolvorea harina. Se tapa con otro recipiente pirex, y se hornea durante 30 a 45 minutos a 225 grados, sin haber precalentado el horno previamente.
Ex-quisito
Nota: la cantidad de harina puede oscila entre 300 y 350 grs., dependiendo de la harina que se use. No todas las harinas admiten la misma cantidad de agua, la masa ha de quedar como una bola compacta y la cubeta/vaso de amasado prácticamente limpios. Si queda pegajosa, añadir más harina. Si queda cuarteada, añadir más agua.
Luego subo fotos!


Voy a empezar a contar aquí las recetitas que hago con la nueva machinina (la Thermomix). Esta es la de nuestro pan favorito, la que hacía con las cubetas pequeñas (ahora en verano el pan se estropea antes y con una barra pequeña tenemos suficiente para un día).

Como la nueva machinina incorpora una báscula digital, he transformado las medidas de volumen que usaba con la panificadora, en pesos.

A saber:

- 110 grs. de agua
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva
- 1 cucharadita de azúcar blanca
- 1 cucharadita de levadura
- 180 grs. de harina blanca
- media cucharadita de sal

Incorporamos al vaso el agua, el aceite y el azúcar, y programamos 1 minuto, 37 grados, velocidad 4. Cuando acaba, añadimos la levadura y mezclamos 10 segundos en velocidad 4.

A continuación, añadimos la harina y la sal, y programamos 15 segundos en velocidad 6 para que se mezcle todo, y luego 3 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga, para que amase bien.

Sacamos la masa del vaso con las manos enharinadas, le damos la forma deseada, le damos unos cortes con una tijera y espolvoreamos de harina. Dejamos que doble su volumen (aproximadamente una hora) y horneamos 15 minutos a 200-225 grados (según como nos guste de tostado)

A gozar!

Cielo santo.. hace siglos que no escribo!! No, no he desaparecido, estoy viva. Cansada, sí. Pero viva. El problema es el tiempo, y no el meteorológico, sino el cronológico. Los enanos no me dejan casi ni respirar, sobre todo el guindilla pequeño, que aún no tiene 9 meses y ya anda. Así que voy de rincón en rincón bostezando, arrastrándome, literlamente. Y con poco tiempo para lo que no sea vigilar que este pequeño guerrero no se abra la cabeza en una de sus ocurrencias.

Pero bueno, no todo son noticias cansinas. La buena noticia es que hemos comprado una Thermomix!!! El otro día una amiga vino a casa a enseñármela, y sucumbí. Aconsejo a todo aquél que no quiera comprarla, que se abstenga de asistir a una demostración, porque la machinina es asombrosa. O, como diría Jesulín, im-presionante (en dos palabras)

De momento he hecho muchas cosas, de hecho sólo he encendido, en una semana, la vitrocerámica una vez para cuajar la tortilla de patata. He hecho arroz, pasta, salsas, ensaladilla rusa, purés, papillas de frutas, patatas, … y pan al vapor!

El pan al vapor queda exactamente igual que el pan bimbo sin corteza. Es muy sabroso y al ser tan tierno es ideal para hacer bocadillos a los pequeñines. Eso sí, se reseca muy rápido y es aconsejable guardarlo en la nevera.

A saber:

- 150 gr. de agua
- 1 cucharadita y media de levadura seca
- 250 gr. de harina blanca
- 1 cucharadita de sal
- aceite para engrasar
- 1500 grs. de agua

Se ponen el agua (los 150 gr.) y la levadura en el vaso, y se programan 2 minutos a 37º y velocidad 1 para calentar y mezclar.
Se añaden la harina y la sal, y se amasa todo a velocidad espiga durante 2 minutos y medio.
Una vez hecha la masa, se coloca en un molde rectangular (de ésos de aluminio que venden en el super) bien engrasado, se tapa, y se deja que la masa doble su tamaño (aproximadamente 1 hora).
Luego, se echa en el vaso los 1500 grs. de agua, y se coloca el molde con la masa dentro del recipiente Varoma. Con el recipiente tapado y en su lugar, se programa la máquina durante 45 minutos en temperatura Varoma y velocidad 1.

Una vez frío, se desmolda y… a gozar!!

La verdad es que no sabía cómo llamar a este pan, y entonces me he acordado de lo bien que comimos en Roma hace unos años, en un restaurante cercano a Via del Corso. Sobre todo recuerdo la sopa de cebolla, … y en honor a esa sopa he nombrado este pan.

A saber:
- 1 taza de agua
- una cucharadita de postre de sal
- dos cucharaditas de postre de azúcar blanca
- un buen chorro de aceite de oliva virgen extra
- 3 tazas y cuarto de harina blanca
- 1 cucharada sopera de orégano
- 2 cucharadas soperas de cebolla frita, made in IKEA (sugerencia del macuariano warpx)
- 2 cucharadas soperas de queso parmesano molido
- 1 cucharadita de café de tomate frito
- 2 cucharaditas de café de levadura seca para pan de Maizena

Programa de pan normal, tostado normal… vamos de lo más normal todo! Y a esperar a que la machinina termine para zamparse esto con un poco de queso fuerte, o con jamón, o con anchoas, o a palo seco, o como se quiera (que no seré yo la que venga ahora a decirle a nadie cómo y con qué ha de comerse el pan!!!)

A gozar!

Como los ilustres lectores de este blog ya conocerán, en casa no tenemos horno. De hecho, ésa es la principal razón por la que tenemos panificadora.

En cualquier caso, no me resisto a no poder hacer unos panecillos caseros, sobre todo por Paula: a ella mi pan, como ya he dicho alguna vez, le encanta. Pero no le resulta manejable, al menos para comerlo en bocadillos.

Así que hoy me he decidido por intentar el experimento 583: el Panecillo Experimental. He puesto en la cubeta de la machinina los ingredientes necesarios para hacer un pan blanco normal y corriente, y cuando ésta ha terminado el amasado, he abierto la cubeta y le he quitado al montante de la masa un pellizco de su propio ser. He hecho con el trocito una pelota, y lo he envuelto en papel de cocina, y lo he colocado (con mucho amor) encima de un radiador.

Pero servidora es la reina de la impaciencia, y no he tenido valor de dejar la bolita de masa una hora, como sería menester, para que doblara su tamaño. Tal cual, la he metido al microondas y he encendido la función de grill durante 9 minutos y medio. Al terminar, la bolita había crecido y había empezado a dorarse por un lado, aunque estaba, evidentemente, cruda por dentro. Le he dado la vuelta y la he vuelto a poner otros 9 minutos al grill. Cuando ha terminado la he dejado enfriar (no mucho, nuevamente mi impaciencia ha podido más que el miedo a abrasarme las yemas de los dedos) y me la/lo he zampado con un trocito de queso de Gabás (o como se escriba).

Francamente, no sé qué estaba más rico, si la pelotita de masa cocida al grill del microondas Sanyo que tenemos en casa, o el queso francés. Así que puedo adelantar a mis ilustres lectores que sí, pueden cocerse panecillos en el grill del microondas en las casas en las que no se disponga de horno y sí se disponga de microondas con grill.

Seguiré haciendo experimentos, y cuando consiga optimizar el proceso, prometo poner fotos y explicar el procedimiento con todo lujo de detalles, tiempos, y resultados.

Como parece que a Paula mi pan le encanta pero no le resulta cómodo para comer bocadillos, y tenía entendido que el pan de molde estaba hecho con leche y miel, hoy he improvisado esta nueva receta.

A saber:

- 1 taza y dos cucharadas de leche
- 1/4 de taza de aceite
- 2 cucharaditas de postre azúcar blanca
- 1 cucharadita de postre de sal
- 1 cucharadita de postre de miel
- 3 tazas y 1/4 de harina blanca
- 2 cucharaditas de café de levadura seca para pan

Como mi machinina no tiene un programa específico para este tipo de pan (normalmente lo llaman pan sandwich), lo he puesto en el programa Normal con tostado claro. Que me ha dado igual lo del tostado porque ha quedado la mar de tostada, como si hubiera escogido el tostado oscuro (normal, con tanto azúcar!) En fin, el resultado es, como siempre, exquisito.

Temblad Bimbo y Panrico!! Mi pan de molde es un millón de veces mejor que los vuestros!!
Ahora a ver si la corteza es algo menos “abrupta” para los dientetes de Paula y se come mejor los bocadillos.

Con Paula enferma (lleva más de una semana, no podemos más!) y estos calores y la panza, la verdad es que no tengo ganas de experimentar con la machinina.

Pero no quería que me pasara como el verano pasado: con el calor el pan casero se reseca mucho antes y apenas dura rico un día, y acabas desperdiciando más de media hogaza o comiéndotela seca. Así que he comprado unas cubetas pequeñas, para hacer pan de cuarto y mitad (gracias Samu!!) y que dure menos, y de paso no llegue a secarse. Acabo de estrenarlas con un pan normal y corriente, aprovechando que, por fin, Paula está echando una de sus siestas de campeonato (ni sé cuánto sueño atrasado lleva la pobre acumulado).

A saber:

- media taza y 1 cucharada de agua
- dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- media cucharadita de postre de sal
- una cucharadita de postre de azúcar blanca
- una taza y media, y una cucharada más, de harina blanca
- una cucharadita de café de levadura seca para pan

Se ponen todos los ingredientes en una de las cubetas, pero en la machinina se ponen las dos (la que no lleva ingredientes sin el gancho para que no haga tanta ruido). Se elige el programa Normal, para panes de 1200 grs., y el tostado que se quiera. Y sale un pan moñoño de cuarto y mitad, muy alto y delgadico, como una mini baguette.

Seguiremos informando… aunque no sé cuándo!

El quiz de la cuestión de hacer pan de centeno es el gluten: por lo que se ve el centeno no lo tiene, y entre eso (el gluten es necesario para que se produzca la mágica reacción con la levadura y el azúcar y que el pan suba y sea pan y no un chuchurrio), y que la harina de gluten resulta demasiado “mazacote” como para que las palas puedan mover bien la mezcla, pues conviene mezclar la harina de centeno con harina de trigo.

Pero me apetecía hacer un pan de centeno algo más “puro”, con más harina de centeno y menos harina de trigo. Así que encargué en la tienda gluten de trigo, y voila… funciona! Ha salido un pan de centeno rico, rico, y con forma de pan de centeno y aspecto de pan de centeno (cosa importante para los que, como yo, comen antes por los ojos que por la boca)

A saber:
- 1 taza y dos cucharadas soperas de agua
- 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de postre de sal
- 2 cucharaditas de postre de azúcar morena
- 1 taza de harina integral de trigo
- 2 tazas y cuarto de harina integral de centeno
- 1 sobre de levadura seca para pan de Maizena
- 1 cucharada sopera, colmadica, de gluten de trigo

Programa de pan integral (precalentamiento antes de mezclar y luego un fermentado más largo)

Confieso que quizás admitiría un pelín más de gluten, como media cucharada sopera (como mucho), para que subiera un punto más. Pero lo cierto es que ha quedado un pan rico y, supongo, sano y con mucha fibra. Se le pueden añadir cascarrias varias, a lo Harry Sonfór, para acompañarlo (semillas de amapola, pipas de girasol, copos, sésamo… lo que se quiera)

A disfrutar!