Os pego a continuación la respuesta que Albert Boadella ha publicado en su blog de Els Joglars a la carta que le envié el otro día sobre la polémica que se desató sobre sus comentarios acerca de los votantes de PACMA.

Como ya le he dicho al Sr. Boadella, es cierto que nunca nos pondremos de acuerdo en este tema. Estoy en completo desacuerdo con muchas de las cosas que expone en su respuesta, pero reconozco que hay otras con las que sí estoy de acuerdo. Pero, en cualquier caso, es siempre un placer y resulta muy enriquecedor escuchar opiniones razonadas y coherentes aunque éstas se encuentren en las antípodas de las tuyas.

Desde aquí quiero volver a expresearle al Sr. Boadella mi admiración y mi respeto y enviarle, de nuevo, un fuerte abrazo.

Pego aquí su respuesta:

No señora. En absoluto tiene porque sentirse aludida. Aunque reconocerá que tampoco tiene la palabra gilipollas una etimología demasiado precisa. Por ello, en primer lugar, desearía que entendiera el alcance de esta expresión tan corriente y a menudo con cierto toque de humor cuando se refiere a la calificación de una persona. Por lo menos en mi caso ¿Cuántas veces no se le dice a alguien próximo? ¡No seas gilipollas! Con ello no trato de excusar una expresión que para nada hubiera utilizado hacia usted de leer con anterioridad su carta, y en este sentido, le pido excusas si se considera implicada o agraviada por mi calificación.
Como es la única carta educada y sincera que he recibido entre las más de cuatrocientas, me permito escribirle tratando de contestar con la misma delicadeza que ha utilizado usted conmigo.
Entiendo que su actitud en relación a los otros seres vivos de la naturaleza es muy coherente en cuanto a que para nada consume aquellas cosas que puedan anticipar la muerte de estos seres. Por lo menos, de una parte de ellos ya que hay otros que por su volumen no entran en tales intenciones, y siempre en la suposición que el mundo vegetal nada tenga que ver con formas de vida evolucionada bajo otro concepto de la existencia. Por ejemplo, también es difícil liberarse de los medicamentos, muchos de los cuales están producidos con materia animal. Pero en cualquier caso, la suya es una actitud muy alejada de la mayoría que defiende fanáticamente tales principios y sin embargo, no desea saber nunca la historia de las morcillas que consume. En el fondo, se trata de puritanos que utilizan estos temas para acusar y condenar las actitudes ajenas y en ello incluyo buena parte de los votantes de PACMA. Solo observando algunas de las acciones y contenidos del propio partido (como el formato de denuncias en su web) se llega a la conclusión que catalizan y dan amparo al impulso inquisitorial entre mucha de la gente que se les une. Una gente que muy a menudo lleva el tema como una nueva forma de religión.
Por lo que me cuenta, tiene usted un criterio muy estricto consigo misma en estas cuestiones y no puedo más que admirar respetuosamente su posición aunque no la comparta. No la comparto, por una visión distinta de la naturaleza y su propia supervivencia, sin embargo, la comparto en cuanto a la posición ética de su proceder. Soy un hombre que ha vivido la mayor parte de su vida en el mundo rural y mi relación con la naturaleza no es para nada algo teórico ni bucólico. He plantado cientos de árboles, he alimentado decenas de animales con toda la atención y cuidado que ello requiere, he tenido animales domésticos que, seguramente, bajo sus instintos, se han encontrado cómodos con mi trato a lo largo de su vida y también he matado pollos o patos para comer. Le quiero decir que mi forma de actuar y concebir la naturaleza tiene que ver con lo que hoy se puede llamar una tendencia ecológica, o por lo menos, respetuosa con el medioambiente pero sin ningún resquicio de secta religiosa. En nada trato de ser fanático o sectario. Ni tan solo en mi gran afición taurina ¿Sabe en que se diferencia mi actitud ante los toros de la de un antitaurino? Simplemente, en que yo siempre albergo en mi mente la duda, o sea, la posibilidad de que aquellas emociones artísticas que emergen de los toros no justifiquen el acto. En este sentido, tengo que decirle que a juzgar por los brutales insultos que nos dedican a los aficionados, los animalistas jamás se plantean la mínima posibilidad de error en su concepción de algo tan complejo y enigmático como la propia naturaleza, y esa sutil diferencia, estimada señora, representa un abismo en la forma de actuar y pensar.
No quiero entrar en tecnicismos pero admitirá que hay muchas voces científicamente autorizadas que tienen concepciones muy distintas sobre los equilibrios naturales sin que ello presuponga ninguna insensibilidad hacia el mundo animal sino todo lo contrario, sus hipótesis se dirigen a la preservación de las especies en las mejores condiciones posibles pero teniendo en cuenta el componente violento que sostiene el equilibrio natural del planeta. Nuestro propio cuerpo es una feroz batalla continua de exterminación de bacterias, defensas y virus. Con el pacifismo infinito no existiríamos como especie, ni nosotros ni la mayoría de seres vivos. Ello no significa que no tratemos de evitar la desaparición de las especies y sobre todo de su espacio vital que también es el nuestro.
Obviamente, habrá notado que no participo para nada de la visión urbana que hoy predomina mayoritariamente sobre los animales. Por ese mismo motivo tampoco creo que deba existir un partido que, lejos de aspirar a la administración política de un país como es la función esencial del sufragio universal, trate de aprovechar este derecho para un tema tan accesorio en el mundo occidental como es la protección de los animales. Sobre todo, cuando existe la posibilidad de hacer esta labor, sin duda legitima, a través de las asociaciones. No se me ocurriría a mí, por mucho que ame el teatro y pueda creer en su infravaloración social, hacer un partido para preservar el arte. Cierto que existe en Francia un influyente partido de los cazadores pero me permitirá que lo considere igualmente una enorme gilipollez y lo que es más grave, una degradación de la democracia. Otra cosa muy distinta son los partidos ecologistas que fomentan la idea de acceso al poder con la intención de aplicar una estructura social encaminada a cambiar las formas de vida cotidiana y futura.
Estimada señora, no nos pondremos de acuerdo en el tema de los animales ya que pensamos de forma muy distinta y seguramente también tenemos experiencias muy diferentes pero a pesar de ello su carta me hace ver en usted una persona coherente con la que estoy convencido que coincidiríamos en muchas de aquellas cosas verdaderamente esenciales para la vida.
Con todo mi afecto y también mis excusas

Albert Boadella

Buenos días Sr. Boadella.

Le escribo directamente a esta dirección de correo electrónico porque los comentarios en su último post están cerrados. Y porque no me gusta participar en ninguna discusión en la que una palabra sea dicha de forma más rotunda de lo que debiera. Ignoro si lee usted estos correos, espero que así sea, y si no espero que la persona encargada de su recepción se lo haga llegar porque, franca y sinceramente, me gustaría que conociera mi opinión sobre todo esto.

Soy una “amante” de los animales. No me los como, no me visto con ellos. No asisto a espectáculos en los que aparezcan. Detesto las corridas de toros, detesto las granjas de cría de cerdos, las centrales lecheras, las instalaciones de cría de patos para la obtención de foie, los delfinarios y los circos con animales. Los detesto por el sufrimiento que creo que destilan, y porque creo que son completamente irrespetuosos con el medio ambiente. Son insostenibles económica y medioambientalmente. Es mi opinión. Seguramente rebatible, como todo. Me considero una persona muy empática con las emociones ajenas, sean éstas humanas o no lo sean.

Detesto, a su vez, que la prohibición de las corridas de toros en Cataluña haya sido como ha sido. No creo que los partidos que han aprobado esta prohibición se hayan movido por compasión ni por empatía hacia los toros de lidia, muy al contrario, creo que les resbalan totalmente estos sentimientos. Si por eso hubiera sido, habrían ido más allá en lo que a defensa del mundo animal se refiere. Creo que ha sido prohibido, única y exclusivamente, porque era la “Fiesta Nacional” Eso es lo único que les importaba.

Voté a PACMA. Sí, y estoy contenta de haberlo hecho. No les voté porque crea que nos van a sacar de ésta (francamente, no confío en que ningún partido político de los existentes actualmente pueda hacer gran cosa por mí, un ama de casa que pelea cada día por sacar adelante a su familia con los ridículos ingresos de su marido y los escasos ingresos que mi trabajo como autónoma me proporcionan últimamente) No creo que puedan hacer gran cosa, en general, por nadie. Pero sí creo que si algún día algún partido que propugna el respeto por los animales llega a tener representación parlamentaria, habría muchas cosas que mejorarán. Podrá terminarse con el exterminio de, por ejemplo, cerca de 60.000 galgos al año (soy especialmente sensible con este tema, acojo galgos de forma temporal para su recuperación y veo los estragos que causan en ellos algunas personas). Podrá terminarse con el sacrificio de decenas de miles de animales abandonados por sus dueños cada año de forma irresponsable. Podrá trabajarse en el bienestar de tantos otros animales salvajes que viven en cautividad en zoos y circos y que son ya irrecuperables para vivir en libertad. Podrá trabajarse para eliminar también la crueldad en muchas granjas de cría de pollos, terneros, cerdos o patos. No sé, podrán hacerse muchas cosas que harán que este país sea un poquito mejor en lo que a este tema se refiere. Quizás para usted no sea importante, pero para mí sí lo es. Y espero que también lo sea para mis hijos y para los hijos de mis hijos y así conseguir que dentro de unos años esto sea un poquito mejor.

Además de todo esto, detesto los insultos. Detesto que a usted le hayan vilipendiado, amenazado, insultado, y todo lo que le han dicho. Creo que con ese aluvión de tonterías no han hecho sino darle la razón en lo que dijo. Me siento profundamente triste por todo esto, y le envío desde aquí todo mi apoyo y solidaridad. Creo que la empatía y cariño por los animales debería de hacernos aún más sensibles con lo que sienten las personas. Parece que en algunos es todo lo contrario. En fin, imagino que alguna vez evolucionaremos también hacia una sociedad más respetuosa también entre nosotros. Si no, mal iremos por mucho que hayamos conseguido en cuanto a bienestar animal se refiere.

En fin, Sr. Boadella, ya me he extendido bastante. Sólo quiero hacerle una pregunta: ¿cree usted, de veras, con el corazón en la mano, que soy gilipollas?

Muchas gracias por su atención. Reciba un fuerte abrazo y todo mi apoyo.

María C.

Me gusta el azúcar invertido. Y me gusta por dos razones: porque los helados quedan mucho mejor cuando lo uso, y porque me recuerda a mis años de universitaria despreocupada.

Y tú te estarás preguntando: ¿qué es el azúcar invertido? ¿un azúcar boca abajo? Pues no… el azúcar invertido es un “jarabe” de glucosa y fructosa. Y aquí viene lo bueno. ¿Cómo se hace el azúcar invertido? Pues muy fácil!!! El azúcar invertido se obtiene por hidrólisis del azúcar común, compuesto de sacarosa. Y te seguirás preguntando, ¿y qué narices es la hidrólisis? Pues sencillo, la hidrólisis es una reacción ácido-base entre una sustancia “x” (en nuetro caso, azúcar blanca) y el agua. Si hubieras estudiado de pequeño lo sabrías, y no tendrías ahora que perder el tiempo en buscar algo más de información sobre esto en la Wikipedia! En el caso que nos ocupa, la hidrólisis aplicada al azúcar común, hace que las moléculas de sacarosa “se rompan” dando lugar a moléculas de glucosa y fructosa.

Hay diferentes métodos para obtener el azúcar invertido. Lo más normal, en las casas normales de las de toda la vida, es el método de añadir un ácido (ácido cítrico) a una solución de agua y azúcar a alta temperatura. Luego, cuando enfría, añadimos una base, en nuestro caso bicarbonato sódico. Por supuesto no puede hacerse al tun tun, a lo loco, a tontas y a ciegas. Hay que hacerlo en la medida justo y con la temperatura adecuada. No creáis que me he puesto como loca a comprar balanzas de precisión, probetas, pipetas, matraces, una centrifugadora, buretas, o un mechero Bunsen. Para nada. Sólo he necesitado dos cosas: Google, y mi Thermomix. Aquí (tras un ratito de buscar por Google) encontré el método con las proporciones adecuadas. Os recomiendo el blog, por cierto.

A saber:

- 100 grs. de agua
- 330 grs. de azúcar
- 1 pareja de sobres de gaseosa Armisén.

Primero vertemos en el vaso de la machinina el agua, el azúcar y el sobre blanco (esto es, el ácido cítrico). Mezclamos 10 segundos a velocidad 5, y luego programamos 7 minutos, temperatura Varoma, velocidad 2. Cuando termina, quitamos el cubilete de la tapa y dejamos enfriar hasta que llegue a los 50 grados. Más o menos le costará como una hora u hora y media.

Añadimos el otro sobre (el de bicarbonato sódico) y mezclamos de nuevo 10 segundos en velocidad 5. Vertemos en un tarro de cristal y dejamos reposar. De momento será una espuma blanca, pero cuando transcurran unas horas está espuma será un jarabe de color amarillo clarito, como una miel algo diluida, y muy dulce.

Y ahora te preguntarás… ¿Y para qué quiere ésta este invento? Pues en primer lugar, para que mis helados queden mejor. El azúcar invertido tiene una temperatura de congelación menor que la del azúcar común, y gracias a esto en los helados no aparecen cristalitos de hielo, quedan más cremosos, y no quedan tan duros. Es más fácil manejarlos y que su presentación resulte más bonita y tengan mejor palatabilidad.

Además, resulta perfecto para masas, tanto para masas con levadura química como para masas fermentadas.

En el caso de los helados, basta sustituir el 30% del azúcar por el invertido. En las masas con levadura quiímica (bizcochos, madalenas….) el 20%. Y en las masas que necesitan fermentación (panes, bollos, roscones…), el 60%.

Probadlo, si tenéis machinina. Si no la tenéis necesitaréis un termómetro de cocina, una báscula, y algo más de paciencia. Pero seguro que también os sale bien!

A gozar!

Llevo un par de días fastidiada, con uno de esos catarros veraniegos tan molestos. La verdad es que en cuanto tengo un poco de fiebre estoy para el arrastre, y eso significa que en casa no se come bien. Pero hoy, cansada de ver a los niños comer macarrones y salchichas, he optado por esta coca. Una de esas recetas que hice hace tiempo, recién comprada la Thermomix, y que no sé por qué no hago más a menudo. Es sana, barata, rica, y con fundamento. Pero lo más importante y por lo que la he hecho hoy: es muy fácil y muy rápida.

A saber:

- 180 grs. de buen queso (yo he utilizado uno viejo de oveja)
- 1 pimiento rojo, en mi caso tipo “morro de vaca”
- 1 pimiento verde (2 si son pequeñurrios, como ha sido mi caso)
- 1 cebolla mediana
- 1 berenjena
- 4 huevos
- 100 grs. de aceite de oliva virgen extra
- 150 grs. de harina
- 1 cucharadita de levadura química
- sal y pimienta negra

Primero, trituramos el queso. Yo lo hago poniéndolo en trozos no muy grandes en el vaso de la machinina, y programando sn tiempo a velocidad 10. Paro cuando dejo de oir que quedan trozos.

Resevamos el queso, y hacemos lo mismo con las verduras (junto con la sal y la pimienta). En mi caso, para estas cantidades, las he triturado durante 8 segundos en velocidad 5. Puedes poner 5 segundos a velocidad 4 ó 5 e ir viendo que no queden puré pero tampoco trozos gordos, ha de quedar en juliana.

Reservamos las verduras, y sin lavar el vaso (no lo hacemos tampoco en los pasos anteriores) mezclamos los huevos con el aceite durante 10 seg. en velocidad 6. Luego incorporamos la harina, 70 grs. de queso y la levadura y programamos 10 segundos en velocidad 3. Incorporamos las verduras y mezclamos de poco en poco a velocidad 3. En mi caso han hecho falta 15 segundos en “tandas” de 5 segundos, ayudando un poco con la espátula.

Vertemos la mezcla en un molde de horno grande, de unos 30 ó 35 cm de largo por 25 de ancho previamente untado con aceite de oliva virgen extra.. El quiz de la cuestión es que la mezcla quede plana para que se haga rápido y no se reseque. Luego, se espolvorea con el resto de queso y se hornea en horno precalentado a 180 grados. En mi caso ha bastado con 25 minutos.

Lo hemos tomado acompañado de unos riquísimos tomates rosa del tipo de los de Barbastro que compré en el mercadillo del pueblo. Y por supuesto, todas las hortalizas, y los huevos, de la coca, son de La Trailla. Muy recomendable no sólo por la calidad de sus productos sino también por su excelente servicio y atención.

Nuestros pequeños gourmets han vuelto a decir aquello de “es lo más rico que he comido nunca”. Y han tripitido!

A gozar!

“Mamá, éste es el helado más bueno que me he comido en toda mi vida, es mi helado favorito!”. Y cuando uno de tus hijos te dice algo así, puedes creerme… es porque el helado estaba rico de verdad. Los niños (al menos los míos) son excelentes gourmets, y no se conforman con cualquier cosa.

Este helado se me ocurrió el otro día, viendo cómo se comen los yogures con sabor a galleta. Seguramente admitiría menos cantidad de galletas, y si además sustituimos el azúcar por azúcar invertido (algo que merece la próxima entrada), conseguiremos una textura de helado casi perfecta!

A saber:

- 100 grs. de galletas María
- 50 grs. de azúcar blanca
- 1 huevo
- 200 grs. de nata para montar (con al menos el 35% de materia grasa)
- 300 grs. de leche entera (cuanta más grasa lleve el helado, mejor para él)
- dos cucharadas colmadas de caramelo líquido

Primero, trituramos bien fino las galletas con el azúcar. Yo los he puesto juntos en la Thermomix, y he programado 10 seg. a velocidad 10. Añadimos el huevo y mezclamos unos segundos a velocidad 3. Incorporamos la nata, la leche (todo bien frío) y el caramelo, y batimos 3 minutos a velocidad 5. Vertemos la mezcla en la heladera, y dejamos que manteque durante 30-40 minutos.

Mejor comerlo inmediatamente, pero si se guarda en el congelador basta con sacarlo 30 minutos antes de tomarlo y dejarlo en la parte más fría de la nevera durante todo ese rato.

A gozar!

Me doy cuenta de lo abandonado que tengo esto, que parece el desierto de Atacama, y me dispongo desde ya a actualizarlo con todas las novedades que, a nivel culinario, ha habido últimamente en mi vida.

La más significativa ha sido la heladera. Hace semanas que la tengo, y cada vez estoy más contenta de la inversión. Estuve mirando muchas marcas, modelos y precios, y finalmente me decanté, recomendada por alguien a quien aprecio mucho y a quien sigo desde hace tiempo (Nacho, nunca dejo de aprender con él) por un modelo con compresor. Son algo más caros, pero si se utilizan la inversión se ve compensada desde el primer momento. En los modelos sin compresor normalmente hay que andar metiendo la cubeta en el congelador durante unas 8 horas antes de empezar a hacer el helado. En los modelos con compresor no, pues la heladera enfría y manteca a la vez la mezcla. Y la mezcla suele quedar considerablemente más cremosa y ligera, sin grumos y con mucho aire. En mi caso, compré una Nemox Gelato Chef 2200.

Por el momento he preparado helados de fresa, de chocolate, de plátano, de leche, de limón (sí, prometo recetas)… y hoy le ha tocado el turno a la sandía. Y es que los chicos de La Trailla nos están trayendo unas sandías fantásticas, riquísimas, … pero a mis hijos les aburre comer sandía y la verdad es que en sorbete la han devorado, literalmente.

A saber:

- medio kilo de pulpa de sandía
- 100 grs. de azúcar blanca
- 100 grs de agua
- 200 grs. de nata para montar (con un mínimo del 35% de grasa)

Primero, quitamos todas las pepitas que podamos a la sandía y la echamos, troceada, en la cubeta de la machinina. Trituramos durante 5 segundos en velocidad 5 y reservamos.

Sin lavar el vaso, echamos el azúcar y el agua, y programamos 10 minutos, 100 grados, velocidad 3. Reservamos y dejamos enfriar.

Una vez el almíbar está frío montamos la nata. Para ello el vaso de la machinina ha de estar bien frío, así que echamos en él un par de cubitos de hielo y los picamos durante unos segundos en velocidad Turbo. Desechamos el hielo, ponemos la mariposa en las cuchillas, echamos la nata, y programamos 1 minuto a velocidad 3 y medio.

Añadimos, a la nata montada, el almíbar y la sandía triturada. Si han quedado pepitas en la sandía podemos utilizar el cestillo Thermomix como colador. Mezclamos todo durante 5 segundos en velocidad 3 y medio, y volcamos la mezcla en la heladera. En unos 30-40 minutos ya tendremos el sorbete listo para tomar, pero puede dejarse más o menos tiempo en función de la textura que nos guste obtener.

A gozar!

Bueno, pues hoy le ha tocado el turno al excedente de cebolla. Y he de decir que me ha sorprendido gratamente! Quizás admitiría algo más de azúcar, pero la verdad es que prefiero no arriesgar con el exceso de dulce.

Esta confitura va de perlas con el queso de cabra. Y para los no-vegetarianos, dicen que con el atún o con el foie (otro día os cuento algo sobre “eso”). Creo que, en general, va bien con cualquier cosa, desde una tostada de cualquier cosa hasta en una ensalada.

Esta receta está sacada del blog La Cocina de Cris. Por supuesto puede hacerse sin Thermomix, todo es cuestión de paciencia y dar vueltas.

A saber:

- 600 grs. de cebollas
- 50 grs. de aceite de oliva virgen extra
- 200 grs. de azúcar (igual con 300 grs. estaría incluso más rica, es cuestión de probar)

Ponemos las cebollas en el vaso de la machinina cortadas a cuartos junto con el aceite, y trituramos durante 10 seg a velocidad 4. Luego, pochamos la cebolla durante 10 minutos, temperatura Varoma y velocidad 1. Al terminar, añadimos el azúcar y cocemos 30 minutos, temperatura Varoma y velocidad 1, con el cestillo boca abajo para que evapore, no rebose, y no salpique.

Ponemos la confitura en tarros, e inmediatamente los cerramos y ponemos boca abajo para que se haga el vacío.

A gozar!

Pues ole, ole y que ole. Tenía un pequeño excedente de pimiento rojo, y como últimamente acabo harta de comerlo asado, me decidí por hacer una confitura. Los había hecho ya confitados, pero no es lo mismo, no terminó de gustarme. Ahora, esta confitura es deliciosa. La encontré buscando por ahí, estaba en el recetario Vorwerk.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que lo ideal es que los pimientos sean rojos. Yo usé un pimiento morrón grande y unos cuantos de piquillo. Y han de ser rojos porque son más dulces, ni más ni menos, que los verdes.

A saber:
- 400 grs. de pimiento rojo lavado y sin pepitas
- 200 grs. de azúcar blanca
- 100 grs. de vinagre
- 50 grs. de agua (opcional, no la puse)

Primero trituramos bien finos los pimientos. Yo los puse en la machinina troceados y luego los trituré como 15 segundos en velocidad 6, parando a medias para bajar los trozos de las paredes. Al terminar, bajamos los restos de nuevo y añadimos el resto de ingredientes, y programamos 30 minutos, velocidad 1, temperatura Varoma. Conviene poner el cestillo boca abajo en lugar del cubilete para que no salpique.

Al terminar, ponemos la confitura en un tarro de cristal, cerramos, y lo ponemos boca abajo para que se haga el vacío.

Por supuesto puede hacerse sin machinina, en ese caso hay que poner en un cazo a fuego medio y remover para que no se pegue.

En fin, he decidido que voy a hacer confitura con todos mis excedentes. Mañana, de cebolla. Estas confituras están exquisitas con quesos fuertes, os las recomiendo!

A gozar!

He hecho un par de modificaciones en la receta de hummus. Ahora puedo decir que está realmente rico, y que su textura es la ideal. Al menos para mi gusto, claro.

A saber:

- un bote de garbanzos (400 grs, lavados y escurridos)
- 2 dientes de ajo más bien grandes, pero tampoco mucho… podéis quitarles el corazón si el ajo os repite
- 2 cucharadas, y no más, de tahin
- 60 grs de agua
- el zumo de medio limón
- 80 grs de aceite de oliva virgen extra
- un pellizco de sal

No he puesto comino, no termina de gustarme que se “coma” el resto de sabores.

A gozar!

Hummus

A saber:

- un bote de garbanzos (escurridos, 400 grs.)
- un par de dientes de ajo
- el zumo de medio limón
- un par de cucharadas de tahiní
- unos 100 grs. de aceite de oliva virgen extra
- cominos molidos, pimienta y sal

Lavar y escurrir los garbanzos. Poner todo en el vaso de la batidora o de la machinina, y triturar bien fino (en Thermomix, 30 segundos en 5-10 son suficientes).

Yo suelo comerlo en sandwich, con más hortalizas o tal cual. Y está muy bueno, según me dice mi amiga Begoña, untando en él bastoncitos de zanahoria cruda.

Mutabal (o Baba Ganoush)

A saber:

- dos berenjenas hermosas
- un par de dientes de ajo
- el zumo de medio limón
- un chorro de aceite de oliva, como 50 grs.
- una cucharada de tahiní
- sal y  cominos molidos

Asar las berenjenas: yo las corto por la mitad en sentido longitudinal, les hago cortes a la carne sin traspasar la piel, y las pongo boca abajo en el horno, unos 30 minutos a 200 grados. Una vez frías, quitar la piel (sale sol) y poner junto con el resto de ingredientes en el vaso de la batidora o en la machinina (en Thermo, bastan 30 segundos a 7)

Dejar enfriar y tomar con tostadas, pan de pita, o lo que te salga del higo.

A gozar!